“Quizás seamos la última generación que vea a los elefantes en su hábitat natural”
Con esta contundente frase acaba el lírico corto del artista visual francés Josselin Mahot, creado conjuntamente con la ayuda de Steve Kats, que sorprendió en el año 2000 tanto al público como a los creadores visuales al poder crear una potente poesía visual gracias a los efectos digitales, a la vez que realizaba una llamada de atención sobre el estado y disminución del número de elefantes de una forma original, impactante y nada reiterativa o en exceso obvia.
Una imagen tan simple y sobria como surrealista y conmovedora. Varios elefantes caen desde lo alto de unos edificios en una gran ciudad al amanecer. Sus sombras sobre los edificios son observadas por un público impasible. Las criaturas caen lentamente sin que cree mayor revuelo entre sus espectadores, pues todo acaba de forma tan simple como un periódico ignorado, arrastrado por el agua hasta una alcantarilla. Metáfora abierta a diferentes interpretaciones y visiones.
Empapado de una lúgubre belleza gracias al sabio uso de la música, el corto causa un gran impacto, a pesar de lo poco probable de que semejante imagen pueda suceder en la realidad. Imagen y concepto que en inexpertas manos no pasaría de un gag de tipo Slapstick, pero que las sabias decisiones de sus creadores convierten la pieza en tan escalofriante como embriagante.
Sorprende que Josselin Mahot, quien se encargó de toda la parte estrictamente visual de la obra, sea a la vez el creador de los efectos visuales de films tan dispares como “Jumanji”, “Starship Troopers”, “Seven” o “Mission Impossible” , y que luego se atreva a realizar un corto tan elaborado y arriesgado. Pero su amplia experiencia se hace notar a lo largo de toda la pieza.
Comenzando por el maravilloso uso de una luz amarillenta que representa un amanecer, hasta la textura de la piel de los elefantes a medida que caen suavemente desde los edificios. Las sombras se mueven y crean figuras planas sobre los edificios que recuerdan a las típicas imágenes de los elefantes de la sabana. La piedra se ve más fría que nunca y la indiferencia humana más indignante.
Se debe reconocer el enorme mérito de Mahot a la hora de elevar la creación de animación y gráficos visuales a la categoría de “obra de arte”. Capaz de crear figuras de gran belleza estética que resultarían imposibles en la realidad. Imágenes diseñadas por ordenador que pueden conmover y horrorizar de una forma en la que nadie se había atrevido a probar antes. Sólo queda esperar con impaciencia la siguiente obra de Mahot “1710 Marches” esperando que sea igual o mejor que ésta pequeña joya de la animación que es “Protest”.
“Quizás seamos la última generación que vea a los elefantes en su hábitat natural”
Con esta contundente frase acaba el lírico corto del artista visual francés Josselin Mahot, creado conjuntamente con la ayuda de Steve Kats, que sorprendió en el año 2000 tanto al público como a los creadores visuales al poder crear una potente poesía visual gracias a los efectos digitales, a la vez que realizaba una llamada de atención sobre el estado y disminución del número de elefantes de una forma original, impactante y nada reiterativa o en exceso obvia.
Una imagen tan simple y sobria como surrealista y conmovedora. Varios elefantes caen desde lo alto de unos edificios en una gran ciudad al amanecer. Sus sombras sobre los edificios son observadas por un público impasible. Las criaturas caen lentamente sin que cree mayor revuelo entre sus espectadores, pues todo acaba de forma tan simple como un periódico ignorado, arrastrado por el agua hasta una alcantarilla. Metáfora abierta a diferentes interpretaciones y visiones.
Empapado de una lúgubre belleza gracias al sabio uso de la música, el corto causa un gran impacto, a pesar de lo poco probable de que semejante imagen pueda suceder en la realidad. Imagen y concepto que en inexpertas manos no pasaría de un gag de tipo Slapstick, pero que las sabias decisiones de sus creadores convierten la pieza en tan escalofriante como embriagante.
Sorprende que Josselin Mahot, quien se encargó de toda la parte estrictamente visual de la obra, sea a la vez el creador de los efectos visuales de films tan dispares como “Jumanji”, “Starship Troopers”, “Seven” o “Mission Impossible” , y que luego se atreva a realizar un corto tan elaborado y arriesgado. Pero su amplia experiencia se hace notar a lo largo de toda la pieza.
Comenzando por el maravilloso uso de una luz amarillenta que representa un amanecer, hasta la textura de la piel de los elefantes a medida que caen suavemente desde los edificios. Las sombras se mueven y crean figuras planas sobre los edificios que recuerdan a las típicas imágenes de los elefantes de la sabana. La piedra se ve más fría que nunca y la indiferencia humana más indignante.
Se debe reconocer el enorme mérito de Mahot a la hora de elevar la creación de animación y gráficos visuales a la categoría de “obra de arte”. Capaz de crear figuras de gran belleza estética que resultarían imposibles en la realidad. Imágenes diseñadas por ordenador que pueden conmover y horrorizar de una forma en la que nadie se había atrevido a probar antes. Sólo queda esperar con impaciencia la siguiente obra de Mahot “1710 Marches” esperando que sea igual o mejor que ésta pequeña joya de la animación que es “Protest”.
Ignacio Portela
Junio 2010