La escapada de dos pulpos en un pueblo griego.
Oktapodi (J. Bocabeille, F. Chanioux et al., 2007)
Trabajo de fin de estudios de Gobélins, l’école de l’image. Mejor animación en SIGGRAPH 2008. Premio ArtFutura 2007.
La escapada de dos pulpos en un pueblo griego.
Oktapodi (J. Bocabeille, F. Chanioux et al., 2007)
Trabajo de fin de estudios de Gobélins, l’école de l’image. Mejor animación en SIGGRAPH 2008. Premio ArtFutura 2007.
Clara Roquet
Junio 2009
La técnica de creación literaria de la hipótesis fantástica, inventada por Gianni Rodari en su Gramática de la fantasía, consiste en unir de forma más o menos aleatoria un sujeto a un predicado formando una hipótesis. La ecuación que daría lugar a la historia de Oktapodi vendría a ser la siguiente:
Y si un pulpo intentase (lanzándose a una persecución digna de Indiana Jones por las calles de Santorini) salvar a su amada de convertirse en caldo?
Si analizamos la mayoría de cortos de animación que siguen la línea narrativa de aquellos míticos cortometrajes de la MGM y la Warner, donde animalillos bastante humanizados –cómo Bugs Bunny o Tom y Jerry - se lanzaban en interminables persecuciones que desencadenaban un recital de gags de tipo slapstick, veremos que todos ellos han sido concebidos a partir de una hipótesis fantástica (aunque no fuera utilizado conscientemente como proceso creativo por los guionistas, a efectos prácticos el resultado es el mismo). Dreamworks y Pixar –y Oktapodi- como herederas tanto de la forma de la narración como de la ternura y el humor de ésos cortometrajes de los años XX siguen explorando las infinitas posibilidades narrativas que permite la hipótesis fantástica.
Es cierto que si bien hacen incursiones en otros estilos más realistas, lo fantástico, protagonizado por seres coloristas y naïf es el territorio por antonomasia de la animación. No hay ninguna otra forma de realizar un cortometraje cómo Oktapodi que no sea utilizando la animación - en éste caso en 3d -. Esto puede parecer una obviedad, pero es interesante observar cómo unos determinados patrones narrativos se repiten una y otra vez en los cortometrajes de animación.
Oktapodi, cómo muchos otros, sigue una línea narrativa muy clara, planteada en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace, a pesar de su corta duración. Ésta pequeña historia de dos pulpos enamorados, realizada por estudiantes como proyecto de graduación de Gobelins, l’école de l’image de París, -nominado a los Oscar 2009 cómo mejor corto de animación- tiene, sin embargo ciertas particularidades que le dan una frescura singular. En especial un ritmo trepidante, marcado por una consecución de gags inteligentes y divertidos, acompañados por una música de violín que da a la composición un aire de divertimento muy acorde con el universo estético que plantean los directores, fruto de un trabajo gráfico maravillosamente detallista y coherente en la totalidad de las imágenes.