Una acción repetitiva y sorprendente, basada en una obra teatral, que da paso a una galería de personajes exóticos que se deforman exageradamente.
Bingo (Chris Landreth, 1998) YouTube
Chris Landreth utilizó aquí técnicas de animación comunes con un elemento añadido que él denomina “psico-realismo”.

Cristina Moreno
Junio 2010
En 1998, Chris Landreth se propone adaptar y trasladar a la animación una obra de teatro del absurdo llamada Disregard this Play. El resultado será ‘Bingo!’, corto ganador en la categoría de animación de los premios Genie en 1999. La obra de Greg Kotis podría traducirse como “Ignoren esta función” y, siguiendo las premisas del grupo de teatro experimental The Neo-Futurists del cual es miembro, busca que ésta no trascienda a ningún sitio más allá del aquí y el ahora. Simplemente se está y se ve.
‘Bingo!’ es un lavado de cerebro. Muestra cómo un hombre, debido a la insistencia de los personajes que lo rodean, acaba perdiendo su identidad para convertirse en quién ellos desean; en este caso, Bingo o Bingo The Clown-o. La pieza de Landreth, fuera de toda construcción dramática racional, no es más que una articulación artística del concepto del absurdo de la existencia y de cómo la sociedad puede transformar al individuo en alguien que no desea ser. Al principio, él, lógicamente, niega esa afirmación pero a base de repetir la idea, va apareciendo una duda que se contagia al espectador a partir de mecanismos de puesta en escena que transmiten su desconcierto. Finalmente, la víctima de la manipulación acabará aceptando su nueva identidad y comportándose como tal. Una voz en off diciendo “Thank you. Next” invita a pasar la próxima presa.
Chris Landreth, gracias a las posibilidades del 3D y a la puesta en escena, consigue crear una situación mucho más surrealista que en la obra original, donde sólo se muestran los personajes sobre un escenario vacío. Por el contrario, ‘Bingo!’ propone un espacio oscuro y vacío que se acaba convirtiendo en un circo lleno de música, color y luces. Además, en una clara crítica a la sociedad de la información y a la televisión como mayor herramienta de influencia social, el escenario se llena de pantallas que proyectan imágenes, confundiendo así al que acabará perdiendo su identidad. Por otro lado, los personajes aparecen como figuras cambiantes y desproporcionadas que le gritan todo el tiempo quién es él.
Asimismo, ‘Bingo!’ es destacable por ser el estándar del software de animación Maya, uno de los más potentes de su época y que permitió a Landreth crear focos con luces volumétricas, sombras hiperrealistas y, sobre todo, dar un paso hacia delante en las texturas de la piel y la ropa de los personajes.